CRÓNICA DEL DÍA DE LA PRESENTACIÓN

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CRÓNICA DEL DÍA DE LA PRESENTACIÓN

Mensaje  riveroad el Miér Feb 11, 2009 11:18 pm

Eran las 5 de la tarde, acababa de salir de un examen, y para matar los nervios que por aquel entonces amenazaban con no dejarme respirar, me puse a leer los e-mails que habíais enviado durante la mañana de ayer. Como esos se me acabaron demasiado pronto, y con miedo a volver a morderme las uñas (llevo un mes sin mordérmelas, y qué orgulloso estoy de ello) me tuve que entretener leyendo los e-mails antiguos en donde recordé cómo nos hemos ido conociendo poco a poco y espero que sigamos así por muchísimo tiempo.

A las 5 y cuarto, cogí el metro camino del lugar donde habíamos quedado. Para mí que en el metro tenían la calefacción a 50ºC… o eso, o era yo el que tenían unos sudores que pa’ qué.

Total a las 18:00 apareció Virginia entrando en el sitio mientras yo junto con MJ, seguíamos esperando nerviosos que llegase Ángeles con las invitaciones. En cuanto Ángeles, con Marga y el fotógrafo profesional de la Marea, llegó, subimos corriendo (5 plantas) por miedo a que ya hubiese empezado el acto. No nos queríamos perder ni un segundo por nada del mundo. He de decir que, a mis espaldas, llevaba mi mochila de estudios, la guitarra que más tarde le entregaríamos a Virginia (y que Ángeles había trasladado hasta la puerta del recinto) y unos nervios y emoción que apenas me dejaban respirar.

Por suerte, cuando llegamos todavía no había empezado el gran espectáculo que se avecinaba, y tras pasar el típico control para ver si estás en la lista, entramos dentro. ¡Qué bonita se veía la foto del single en grande! ¡Qué bonito se veía todo! Y eso que no era gran cosa, pero para mí todo estaba siendo como un sueño del que uno nunca quiere despertar.

Luego empezó el acto que todos habéis visto o si no, tenéis que verlo (http://mitele.telecinco.es/programas/otros/64449.shtml?p=20) y del cual no voy a decir mucho, porque todos lo podéis contemplar… Solo decir que me lo pasé muy bien y que nos reímos un montón, primero con el video inicial y después con todos ellos, con Labuat. Por cierto, el escuchar el single allí me volvió a emocionar, yo diría que incluso más que la primera vez que lo oí. Sonaba espectacular, o por lo menos desde donde nosotros estábamos (primera fila), porque también he leído que por detrás se oía con bastante eco.

Tras la presentación del single, llegó la rueda de preguntas, empezaron los de las cadenas de TV y luego gente menos importante. Así que, en un ataque de “masoquismo” decidí hacer yo también una pregunta en representación de toda la Marea. Digo masoquismo porque como podréis haber observado estaba hecho un flan con los nervios amenazándome con no dejarme hablar, pero la Marea me dio la fuerza suficiente para vencer esos nervios y lanzarme a preguntar algo.
Por fin me llegó el turno, y ahí estaba yo, con el micro en la mano mirando embobado a Vicky hasta que me di cuenta de la situación y no tuve más remedio que decir algo. “Hola, buenas tardes…” (me había estado repitiendo esta frase todo el rato, para que algo por lo menos algo, no se me olvidase y quedase más o menos bien) Virginia estaba un poco recostada en el asiento en plan algo cansadilla de las preguntas (no me extraña) y mientras yo que no sabía cómo seguir. “Soy… bueno, hablo en representación de toda la Marea…” De repente Virginia se inclinó hacia delante y sin disimular su alegría dijo. “ah! Hola! Jeje” Ese simple gesto me dio alas para seguir hablando y le pregunté lo que ya todos sabréis (no me quiero extender más de lo que ya me estoy extendiendo), primero que si la canción “Te escribo”, mejor dicho, “Carta de Otoño” estaba en el disco a lo que me contestó que sí (¡qué ilusión!) y la segunda que si íbamos a poder verla todos los fans antes del estreno del disco, a lo que me contestó que ella esperaba que sí.

Tras unas breves preguntas más se acabó lo que se daba, o eso pensaron la mayoría de los asistentes a la presentación ya que empezaron a recoger y a armar un pequeño barullo, pero ahí estaba otra vez la Marea, para sorprender una vez más y entregarle a Virginia esa guitarra tan bonita que Ángeles compró. Y, como ni Marga, ni MJ, ni Ángeles me quisieron acompañar, me tocó subírsela a mí solo, lo cual no me arrepiento.

Como he dicho, la gente estaba armando revuelo y pocos estaban prestando atención así que cuando subí no había nadie a mi alrededor y le hice entrega de la guitarra. Me giré un poco, por eso que te dicen que no des la espalda a la gente cuando subes a un escenario, para dar la cara hacia los pocos que podrían estar mirando y cuál es mi sorpresa al ver a unas 20 personas rodeándome a 2 metros de distancia haciendo fotos (según me dijo luego Marga, que sí que estaba preparada con cámara en mano, fueron como locos, tanto que casi la tiran, para tener la mejor instantánea del Vicky con la guitarra), bufff, yo no estoy preparado para eso. Así que, ahí estaba yo, rodeado de 20 fotógrafos (que para mi impresión eran 200) mientras Virginia, abriendo la mochila de la guitarra, me daba las gracias por el regalo. Ahí ya sí que sí estuvieron a puntito de saltárseme las lágrimas de la emoción mientras yo la contestaba diciendo que gracias a ella por ser tan especial y por hacer esa música tan especial y que me encanta el single. La verdad es que no sé si me entendió algo de lo que la dije, porque, en esos momentos, apenas podía articular palabra.

La sesión de fotos que se sucedió a partir de ese momento fue algo desconcertante para mí. Primero estuve al lado de Virginia mientras abría el regalo sujetando la guitarra, más por tener las manos ocupadas que porque fuera estrictamente necesario (la guitarra no podía estar en mejores manos). Una vez abierto, me dio un abrazo y un par de besos (que nunca olvidaré, junto con los dos que me dio antes de abrirlo) y empezaron a decirla que posara con la guitarra, que mirara a un sitio y luego que mirara hacia otro lado y vuelta a mirar al mismo lugar... visto lo cual, yo me fui alejando poco a poco para dejarla todo el protagonismo a ella. Sin embargo, cuál iba a ser mi sorpresa cuando empecé a oír desde abajo del escenario gente que me decía que me juntase con ella que me hiciese fotos con ella. Sin embargo, eso no fue lo que más me llamó la atención, lo que más me impresionó fue que eso me lo dijese, aparte de Ángeles, MJ y Marga… ¡la prima y la mismísima madre de Virginia! (ya me las había presentado Ángeles antes de que empezara la presentación). ¡Qué familia más grande es la familia Maestro Díaz! Todos y cada uno de ellos son personas maravillosas que merece la pena conocer y entablar una amistad. Hay que aclarar que teniendo unos padres así, no me extraña que Virginia sea, como persona, tan humilde, agradecida, cercana, tierna, simpática, fantástica, graciosa, alegre, única… (así me podría tirar hasta mañana) en definitiva, TAN GENIAL. Desde aquí quiero dar mi enhorabuena a Francisco y Ángeles (padre y madre de Virginia) por haberla educado de esta manera y decirles que siempre, todos los que amemos a Virginia, estaremos endeudados con ellos. GRACIAS, de todo corazón.

Bueno, como iba contando, tras esas peticiones que llegaron a mis oídos de que me juntase con Vicky para hacerme fotos con ella, y viniendo de aquellos labios no tuve más remedio que juntarme, quisiese o no. Si soy sincero parte de mi quería hacerse fotos con ella, por eso de tener fotos con ella y tal, sin embargo la otra parte, la que por aquellos momentos más me gobernaba (la del miedo y el pánico escénico) no me dejaba acercarme, claro que después de esas voces, fue casi como una obligación.

¡No sabía que teníamos tantos músculos en la cara! Mejor dicho, ¡No tenía ni idea de que pudiésemos mover tantos músculos de la cara! Aún mejor, ¡No era consciente de que tantos músculos de la cara se pudiesen mover sin ningún tipo de orden, sentido y control! Sonreía, me temblaba el labio, me ponía más serio, me temblaban las mejillas, abría los ojos me temblaban las cejas, en resumen, ¡menudos gestos debí poner en aquellas fotos! Menos mal que, al lado mío, estaba la persona con la que más deseaba estar en esos momentos, así que no me importó mucho mi cara, era feliz y eso seguro que también se notaba. “Virginia, no puedo más, estoy nerviosísimo” dije yo, a lo que ella me contestó como solo una persona de su estilo y personalidad podía hacerlo; poniéndome una mano en la espalda, acariciándome con ella para tranquilizarme y susurrándome. “Tranquilo…” Yo por dentro pensé ‘¡Qué fácil es para ti decirlo! Que ya estás acostumbrada’. Luego me pude enterar que ella también se puso nerviosa mientras hablaba en la presentación y que no podía mantener quietas las manos por debajo de la mesa (si es que… es linda hasta para eso…) Pero bueno, a lo que iba, al ver el panorama decidí que lo mejor sería concentrarme en otra cosa y no prestar atención a la cantidad de fotógrafos que había a mi alrededor y aquella mano, que en principio me puso más nervioso, fue mi gran salvación, mi distracción.

Al cabo de lo que para mi fueron eternos minutos (que supongo fueron solo cuestión de pocos segundos) oí una voz de fondo. “Nos la podrías dejar a solas”. Y yo (casi todo yo), aunque quería seguir con Virginia, accedí encantado; ya había hecho suficiente ridículo, ya había pasado suficiente vergüenza y ya había puesto suficientes muecas como para rellenar un álbum entero mostrando todos los movimientos de la cara. Sin embargo, el 1% restante de mi yo se enojó, y de qué manera, porque me querían separar de Virginia.

Así que, allí la dejé, en manos de 20 fotógrafos, ansiosos por obtener la mejor instantánea de ella (¿no comprenden que ella sale bien en todas las fotos?) mientras yo bajaba rápidamente del escenario, buscando alguien conocido, por si se volvía a oír eso de. “Sergio, ¡pégate más a Virginia!”.

Nada más bajar, me vinieron a buscar rápidamente, Ángeles, MJ y Marga, diciéndome que lo había hecho muy bien, que ya era famoso y que me habían hecho muchísimas fotos, entre las que me hicieron ellas y las de los 20 fotógrafos, entre los que se encontraba, que no lo he dicho antes, el gran fotógrafo oficial de la Marea. También me preguntaron que por qué no me había juntado más con Vicky, a lo que yo, que en aquellos momentos ni hablaba intentando recapacitar sobre lo que me acababa de pasar, no pude más que decir. “No sé”.

A partir de ese momento pensé que ya había hecho suficiente en aquel lugar, pero el destino me tenía reservada alguna sorpresita más.

En primer lugar, al minuto de bajar de la escalera, es decir, sin tiempo a recuperarme del todo, me viene una mujer y me pregunta. “¿Eres tú el representante de la Marea que le ha regalado la guitarra?” “mmmmm… si” “Pues ven conmigo que te queremos hacer una entrevista”. Me agarró del brazo y me separó de mi manada, me había secuestrado. En aquellos momento deseé que la tierra me tragase, otra vez a hacer el ridículo y pasar vergüenza no, por favor. Pero nada, no hubo manera de soltarme, al principio me resistí un poco, pero ella no estaba dispuesta a perder a su presa y, con lo debilitado que yo estaba, me arrastró fácilmente hasta donde ella quiso, justo delante de una cámara y allí, me soltó. Pero no, no os creáis que pude escapar, ella me soltó sí, pero yo ya estaba atado de pies y manos por la cámara que amenazaba con acabar con las pocas fuerzas que aún podía conservar y, por si aquello era poco, a mi lado, otra mujer me amenazaba con su mejor arma, el micrófono. Comprendí entonces que estaba en manos de aquella señorita, que cualquier movimiento en falso podría ser mi perdición, así que, me rendí. Por suerte solo quería hacerme confesar, qué tal estaba, cómo me lo había pasado y cómo poder entrar en la Marea. Una vez respondí a todas sus preguntas, de mejor o peor manera, si soy sincero, no creo que estuviese a la altura de las circunstancias, me soltó y huí, despavorido, de vuelta a mi manada acogido otra vez por los brazos y halagos de Ángeles, MJ y Marga.

La segunda sorpresa fue más bonita y la pude disfrutar de mejor manera que la primera. Una vez me recuperé de la sesión fotográfica y del secuestro, pregunté por Risto y Virginia ya que no me quería ir de allí sin un autógrafo de los dos. Visto lo cual tuvimos que esperar a que las cámaras se fueran y ellos salieran del “backstage” donde se habían refugiado. El primero en salir fue Risto al que, con su libro en la mano, le pedí con toda cortesía, un autógrafo suyo. ‘Para Sergio con algo de afecto, Risto’ escribió en el libro (cómo me gustó lo que me escribió, típico de él). Nada más acabar de firmarme y sin darme tiempo a pedirle una foto, salió Vicky y, con toda la educación y tranquilidad que pude, esperé el momento de pedirla que me firmara la camiseta de la Marea. ‘Para Sergio con todo mi corazón, Virginia =D’ fue lo que leí una vez terminó ella de escribir, pero eso no fue mi mayor alegría, para mi regocijo había escrito, casualmente, su nombre en mi corazón, ¡qué mejor lugar para llevar el nombre de Virginia!, ahí donde siempre la llevaré internamente ahora también la podré llevar externamente. Y aquí es donde viene la incertidumbre que estos días me carcome. Tengo una camiseta, firmada, que quisiera ponérmela e ir con ella a todos sus conciertos y demás, sin embargo, tampoco quiero ponérmela nunca, porque la firma se estropearía, entre usos y lavados.

Al acabar de firmarme la pedí que se hiciese una foto conmigo más íntima y yo mucho más tranquilo. Ella, haciendo gala de la tremenda persona que es, no solo se hizo una foto conmigo sino que también espero a Marga para hacerse una foto con ella y se mantuvo con nosotros hasta que alguien requirió su presencia. Por último solo faltaba una cosa, la foto con Risto. Él estaba hablando con otras personas así que me acerqué y esperé a que terminase de hablar. Cuando me miró, le pregunté si me podía hacer una foto con él, a lo que me respondió que claro, por qué no.

Por último, este día que tan mal había empezado, con un examen muy difícil que no creo pueda aprobarlo, y tan bien estaba acabando, me quiso dar una tercera sorpresa, que revelaré cuando la pueda revelar.

Y aquí acaba mi crónica, que no mi día, ya que luego nos fuimos con Ángeles a descargar las fotos en su ordenador, pero no creo que eso interese a alguien. Por mi parte ya había conseguido lo que más deseaba desde hacía 6 meses, ver a Vicky en persona, hablar con ella, estar con ella, tener una foto con ella, y su autógrafo como artista profesional. De paso había conseguido otros deseos incumplidos hasta aquel maravilloso día, el autógrafo de Risto y una foto con él, conocer a Ángeles en persona, conocer a MJ y conocer a la escritora del himno de la Marea (Marga). Ya solo me queda conocer al resto de la Marea que espero sea pronto.

Eso sí, todo me supo a poco, así que habrá que seguir yendo a verla allá donde vaya y se pueda.

Riveroad.

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